A principios del año 1599, se produce una gran pestilencia (epidemia) y los vecinos se encomiendan a Santa Mónica de Hipona para aplacar las iras divinas sobre la ciudad. En poco tiempo cesa la pandemia y los vecinos agradecidos prometen construir una ermita para la Santa y piden que la Orden de los Agustinos se afinque en la ciudad.

El 21/1/1622 el Cabildo de Santiago de Chile por orden del gobernador Pedro Osores de Ulloa, designa al capitán Miguel Zamora para trasladarse a la Provincia de Cuyo para sacar Huarpes y traerlos a la ciudad. Llegados a la ciudad de Santiago de Chile, el 28/1, la autoridades le notifican a García Hernández de Villanueva, que los Huarpes que trajo a la ciudad están infectados con sarampión y que no salga de su casa hasta que el Corregidor se lo ordene. El 27/10, el Cabildo de Santiago de Chile comisiona al capitán Gregorio Serrano y su ejército, para que se trasladen al puente del río Aconcagua en la frontera con Mendoza, a fin de que no pase nadie de la Provincia de Cuyo que no traiga testimonio de que no hay peste en dicha provincia.

A fines de 1630 las autoridades del Cabildo de Mendoza; los alcaldes, Lorenzo Morales de Umaña y Jacinto de Urquiso; y los regidores, Pedro Bustos, Domingo Sanchez Chaparro, Juan de Puebla y Reinoso y Bartolomé de Ribas; reciben la noticia que viene mucha gente "apestada" a infestar esta provincia, y vienen de Asia, Buenos Aires y Tucumán; y que en el Libro de Cabildo se ha asentado una real provisión de los señores de la Real Audiencia, en que mandan y requieren a la justicia de esta provincia, no dejen pasar a la ciudad de Santiago de Chile a las personas infectadas; además se le ordena al corregidor Pedro Morales de Alderete que envie un emisario a San Luis para que se cumpla la orden en esa ciudad.

El procurador general Pedro Gómez se presenta ante las autoridades del Cabildo de Mendoza el 25/5/1652, y dice que le ha llegado noticia que en las gobernaciones del Tucumán y Río de la Plata, están todos infectados de la peste de viruela y sarampión, y así mismo en la ciudad de San Juan de la Frontera hay personas enfermas con chabalongo y tabardillo. A su vez informa, que están matando mucha gente entre españoles, negros e indios. Es por ello que el 28/5, las autoridades del Ayuntamiento, designan al alcalde de la santa hermandad, Manuel Rodriguez de Ocampo, para que requise la carretas que ingresan y, si encuentra algún enfermo en ellas que las deporte a una distancia de 6 leguas de la ciudad. Las autoridades del Cabildo de Mendoza el 28/9, debido a la epidemia de viruela y tabardete, prohiben lavar la ropa en la acequia del Molino (Canal Zanjon Cacique Guaymallén) porque es la única que trae agua y es la que abastece a la ciudad, bajo pena de ir preso y ser azotados en el rollo de la plaza. Las autoridades del Cabildo de Santiago de Chile en vista de las epidemias y que está muriendo mucha gente en Cuyo, Tucumán, Buenos Aires y Paraguay; deciden el 22/11 rezar un novenario (9 días de oración) para que se acabe la pandemia. El 17/12 ante el corregidor Luis de Molina Parraguez, y, por orden de la Real Audiencia de Chile; se ordena elevar un informe sobre la epidemia que ha venido del Tucumán y Buenos Aires. Para ello, comparecen y declaran ante el Tribunal los siguientes testigos:

a) Capitán Lorenzo Sande Carrasco, de 54 años, quien dijo que harán como 6 meses entró en la Ciudad (Mendoza) la peste por la Gobernación del Tucumán y la tal peste fue de viruela, sarampión, tabardete (tifus) y garrotillo (difteria), que todas juntas daban a la persona que cogían; que como moría mucha gente, usábanse muchos remedios como sangrías, sudores, ayudas cálidas o frescas, o bien gargarismo (gárgaras con licor) o lamedores (agua espeza con azúcar), pero estos nada remediaban, y hasta ahora aún persevera el mal aunque ya no tiene a quien dar; que ha oido decir que en la ciudad de San Juan ha muerto mucha gente del chavalongo; que en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, la peste ha hecho grandes estragos y sobre todo en la última ciudad en donde es especial, pues dan con dolor de estómago que es tan fuerte que los enfermos no duran 3 días y, los que lo soportan, salvan, estos son pocos; y que los médicos no han conocido esta enfermedad.
b) El Alférez Juan, quien dijo que la peste vino en unas carretas del Tucumán y de ellas han muerto más de 200 almas; que la peste de Buenos Aires es con puntada, y en vano se han ensayado sangrías, fogueamientos, purgas y charabes (jarábes); y que da a los españoles y en especial a los naturales, de los que en 10 no escapa 1.
c) Capitán Alonso de Videla, morador de 45 años, quien dijo que la peste vino en unas carretas del general Luis de Toro; que en San Juan han muerto muchos de chavalongo, que existe desde hace más de 1 año; y que las viruelas y sarampión ya están salpicando allí.
d) Don Cristóbal Ruiz de Campo, alguacil mayor de 54 años, quien dijo que en el mes de julio entraron las carretas del general Luis de Toro en las que venía de Córdoba con toda su casa y en esta dio principio la enfermedad, de la cual han muerto más de 200 personas.

A pedido del corregidor Molina y certificado por el cura y vicario de la Ciudad de San Juan, que al presente según consta en el libro de la Iglesia, se han muerto entre indios y españoles y demás castas, cerca de 200 personas; cuyo número no precisa más por no estar asentadas las que han fallecido en los pueblos de indios y en las estancias; agrega que la mayor parte han muerto de la peste común que ha habido de chavalongo. El Fiscal de la Real Audiencia vista la información levantada en Mendoza por el corregidor Molina, dice al Tribunal que es de parecer se despache real provisión que prohiba pasar la cordillera a persona infectada y que en el Corregimiento de Aconcagua (Chile), se sujete a la gente reunida allí hasta que se la crea sin sospecha. La Real Audiencia de Chile proveyó lo pedido por el fiscal con fecha 7/1/1653. Con fecha 27/1, se le inicia una causa judicial al corregidor Molina y al teniente Lorenzo Sande Carrasco, por pedir coimas a los viajeros que no están infectados y que solicitan el certificado sanitario para pasar a Chile. El juez designado es el maestre de campo, Jerónimo de Cisternas y Miranda, y, como receptor el escribano Juan de Agurto Gastañaga, quienes deben viajar a Mendoza para arrestar a los inculpados.

Por una epidemia de viruela, sarampión y tabardillo, desatada entre los aborígenes que habitaban en la ciudad, el 28/4/1663 las autoridades del Cabildo de Mendoza; los alcaldes, Jacinto de Videla y Juan Duque de Estrada; y los regidores, Nicolás Lucero de Arce e Ignacio González Pallero; organizan un novenario en advocación a la bienaventurada Santa Mónica, abogada de las pestes; para que en su nombre interceda ante Dios y libre a la ciudad de las enfermedades y se apiade de ella. Luego de asumir el 30/5 en su cargo de Corregidor de Cuyo, Juan Carretero de la Vega le ordena a 6 indios que reconstruyan el Cabildo y la Cárcel, debido a que habían sido apresados una gran cantidad de delincuentes. Debido a la epidemia, el Ayuntamiento desiste de la idea y los envía al Valle de Jaurúa (San Carlos) por precaución y para que las enfermedades no se propaguen en toda la ciudad.

El corregidor Francisco Chirino de Posadas, los alcaldes Juan Moyano Flores de Aguilar y Alonso de Videla, el regidor perpetuo Gregorio de Arce Lucero y el alguacil mayor Francisco Nuñez de Villoldo, se reúnen en el Cabildo de Mendoza el 10/6/1676; ordenan que se hable al vicario Miguel Rodriguez Luján, para que se rece un novenario por la peste que está atacando a la ciudad. El mismo, se determina hacer luego que pase el novenario actual que los vecinos están rezando.

El 17/3/1683 se le hace cargo de no haber salido a la campaña a Miguel de Torres Barros Hinojosa, alcalde de la Santa Hermandad; quien se descarga diciendo que corrió dos leguas la jurisdicción de Uco y Jaurua, además 30 leguas en Corocorto (La Paz) con una comisión del Cabildo para ver si un pasajero del Tucumán traía peste y también el Paraje de las Lagunas (Huanacache - Lavalle).

El procurador Juan de Villegas y Guevara el 26/2/1687 se presenta ante el Cabildo de Mendoza, con una petición en la que dice que le han llegado noticias hace algunos días, que en las provincias del norte se ha desatado una epidemia de viruela; y que algunas personas que la han tenido vienen a la ciudad. Guevara solicita que no se permita el ingreso, sin que primero se los derive a una zona alejada de la ciudad, por espacio de 40 días; y que la ropa que traigan se queme o se ponga al viento durante ese tiempo, para que el aire las purifique; ya que en esta forma se estila y es costumbre en España. Guevara aduce que el problema es grave y cita una crónica sufrida por el gobernador Cortéz (Hernán), cuando Tlascala Panfico de Narvaez en su expedición llevó a un "negro infeccionado" (esclavo infectado) y que a la postre mató a 2 millones de personas en el Reino de México. Es por ello que, el Cabildo le ordena al alguacil mayor Francisco Nuñez de Villoldo que notifique a todas las personas que vienen del Tucumán y Río de la Plata con carretas y ropas, que no entren a la ciudad y que paren en el río (Desaguadero) por un tiempo prudencial de 40 días para evitar el contagio. La petición es recibida por el alcalde Juan de Molina Vasconcelos, y son testigos de la misma, Miguel Bustos y Pedro Gómez Pardo. Para el 18/10, las autoridades del Ayuntamiento, ordenan que por estar amenazados del contagio de la peste, se disponga hacer una novena al Señor San Juan, en la iglesia de la Compañia de Jesús, de misas rezadas y que cada cual su día que le tocare, traiga su misa y la pague; poniendo 10 luces y que se dé inicio a la novena el lunes 20.

Por una denuncia efectuada por los vecinos el 7/8/1688 ante el Cabildo de Mendoza; en la que hacen referencia a que el hacendado Diego Moyano Cabral, encargado de abastecer con carne a la ciudad, está vendiendo vacas flacas y, por tal motivo, se puede apestar la ciudad. A raíz de ello, por resolución del 4/9, el Cabildo le ordena a Cabral que mate carne buena y que no sea tan flaca, bajo pena de 50 $ de multa si así no lo hiciere, caso contrario se le embargarán animales de su hacienda. Firman la notificación, el teniente de corregidor José de Lemos Barrozo; los alcaldes, José de Molina Vaconcelos y José Rodriguez de la Fuente; y los regidores, Gregorio de Arce Lucero y Francisco Nuñez de Villoldo.

El procurador Francisco de Puebla se presenta ante el Cabildo de Mendoza el 24/3/1705, y dice que como han entrado algunas personas que vienen desde Santiago de Chile y que estaba mandado que no lo hagan por el contagio de la peste, se ordena que los guardias que están en el Carbón (Cerro) se trasladen al valle de Uspallata, para poder pasar allí la cuarentena. El acto es certificado por el escribano Joseph de Ubeda (X,EC,C19,D12,60). El 28/3, el procurador Puebla solicita permiso al Cabildo para que Francisco Salzar, contagiado con viruela, pueda salir a una chacra alejada de la ciudad y dándole los Santos Sacramentos de mano del Vicario (X,EC,C19,D13).

Debido al juicio por contrabando no se realizan las elecciones de Alcaldes del 1/1/1732, siendo suspendidos los alcaldes Manuel de Salinas y Juan Pardo Parraguéz que los ejercieron en 1731, haciéndose cargo del ayuntamiento el corregidor Juan de Oro Bustamante y Santa María y el teniente Jorge Gomez de Araujo, los que ordenan el 25/4, que por haber entrado la epidemia de viruela desde Santiago de Chile, que se saquen los enfermos de la ciudad para que no se propague el contagio a los otros vecinos, convocándo a los frailes de los Conventos de Santo Domingo, San Agustín, Compañía de Jesús y San Francisco, para la asistencia necesaria y manutención de los enfermos. (X,EC,SG,C13,D9,Última Foja)

En la sesión del Cabildo del 20/7/1743, acordaron que en atención a estar esta ciudad y su vecindario con la grave calamidad de la peste de dolor de costado que redunda en muchas muerte, y que para ver si por la intersección de María Santísima Señora Nuestra del Rosario se puede aplacar, los Capitulares determinaron que se le haga un novenario, para cuyo efecto el Cabildo pasó a ver al Padre Prior del Convento de Santo Domingo, y asímismo, que para unir los corazones de los vecinos a que concurran a tan santa obra, le dieron comisión al procurador Bentura Guebara, para que vea a los vecinos y moradores de esta ciudad, que contribuyan con alguna limosna para que se haga la referida novena a Nuestra Madre y Señora del Rosario, la que va a empezar pasada la función del Patrono Santiago. Firman el acta: Angelo Francisco de Mayorga, y, los alcaldes Juan de Lemus Barroso y Joseph Norberto Iturralde, el alguacil Matías Barros y el escribano Gaspar de Castro. (X,EC,SG,C13,D17,16)

Reunidos los Capitulares el 9/8/1744 y debido a la epidemia que azota la provincia, dijeron que sería conveniente y preciso recurrir por medio de rogativas a la divina Majestad, por tanto resuelven de común acuerdo hacer una novena a Nuestra Señora del Rosario en el Convento de Santo Domingo. (X,EC,SG,C13,D18,20)

Debido a una epidemia de viruela en la ciudad de Santiago de Chile, el 20/11/1745, se realiza un cabildo abierto con los vecinos, y por orden del corregidor Joseph Antonio de Oballe se manda que todos aquellos pasajeros y arrieros que ingresen en la ciudad desde Chile, deberán esperar por 40 días en el valle de Uspallata, para prevenir contagios. El 6/1/1750 se prohibe la entrada de personas que vienen desde San Juan, los que deberán permanecer a 4 leguas de la ciudad (17 km). (X,EC,SG,C5,D21 y 39)

En la sesión del Cabildo de Mendoza del 21/8/1756, debido a la mucha seca que se está experimentando lo que redunda en enfermedades y otras epidemias, y para que se aplaque y merezcamos por medio e intersesión de Nuestra Madre y Señora del Rosario, para que se haga una novena y para ello se pasará a ver al Padre Prior Reverendo del Convento y que se pida la limosna necesaria. (X,EC,SG,C14,D10,10)

El procurador Antonio de Velazco Quintana desde Buenos Aires envía un oficio el 25/2/1760, en la que dice que habiendo reconocido varios pobres que han venido de las provincias de Arriba contagiados de cáncer en la boca y otros miembros, lo que regularmente se llama Mal de San Lázaro y el riesgo que conlleva por los contagios, se ordena se les señale un paraje a extramuros de la ciudad para su habitación y estancia. (X,EC,C45,D1)

Reunido el Cabildo de Mendoza el 8/8/1760, trataron que por estar la ciudad muy contagiada por la peste de dolor de costado, se haga un novenario a Nuestra Señora del Rosario, pidiendo permiso al vicario Josef de Lemus y que se solicite a los vecinos la limosna para el pago. (X,EC,SG,C14,D13,22)

Reunidos los Capitulares en la Sala del Ayuntamiento el 2/6/1764, dijeron que respecto de haber entrado en la ciudad la epidemia de chavalongo y puntado (pintado, poliomelitis), que está ocacionando repetidas muertes, que se hiciese una novena a Nuestra Madre y Señora del Rosario, pasando el alcalde Onofre Lemus a recaudar la limosna. (X,EC,SG,C15,D4,14)

En la sesión del Cabildo de Mendoza del 23/8/1778, el Procurador declara que respecto de hallarse experimentando en la ciudad considerable ruina a causa de la peste y otras enfermedades, y que siempre se ha concurrido al patrocinio de Nuestra Madre y Señora del Rosario, se ha mitigado toda calamidad, se haga una rogativa y se pida limosna al vecindario, alternándose cada uno de los Capitulares para pedirla. (X,EC,SG,C16,D4,25)

El procurador Manuel Segura le informa al Cabildo de Mendoza el 7/6/1785, que habiendo tenido noticia de la muerte de Catalina Chacón, esposa de Francisco de Videla y Aguiar, de una enfermedad contagiosa como es el etico y ticico (tuberculosis), y para que no se infecte el pueblo se manda a quemar las ropas y muebles y deshabitar la casa de su morada. (X,EC,C23,D28)

Por orden del Cabildo de Mendoza del 20/5/1786 y según noticias que un hijo de Leonarda Jurada se halla con la peste de viruela y que por Superior Orden está mandado que para evitar contagio los primeros que cayesen de esta peste se trasladen a una casa de campo distante de esta ciudad, dándoles los auxilios necesarios. Acordaron se pase dicho apestado a la chacra de María Camargo que dista de la ciudad 1 legua al norte. (X,EC,SG,C17,D1,18-20)

Juan Morel desde el Fuerte de San Carlos le informaba al gobernador Sobremonte el 29/10/1788, que con motivo de haber picado la alfombrilla o sarampeon en lo más de la gentes de este pueblo, sucede que después de sanar de dicho sarampeon, vuelven a recaer con unos furisoso pujos de que no se halla mejoría hasta el presente, y algunos van falleciendo. (X,EC,C69,D14)

Francisco Esquivel Aldao, Comandante del Fuerte de San Carlos, le escribe a Josef Amigorena el 6/6/1790, y le dice que Juan Morel se halla gravemente enfermo en cama con dolores crueles e insesantes en un testículo que se le ha inflamado mucho, resultado escalofríos, calentura, aplicándosele a la parte inflamada una humita de jarilla enterrada en el rescoldo y cataplasma de cocimiento de romero en vino. (X,EC,C66,D17)

Circular: al Excelentísimo señor Eugenio Laguno, Secretario General del Despacho de gracia y justicia, con fecha 25 de mayo último, me dirige la Real Orden siguiente: en la ciudad de Cuba se ha descubierto un específico preservativo del mal de siete días (tétano neonatal), que era una de las principales causas de la despoblación de aquella isla. Este mal es una especie de alferecía que acomete a los recién nacidos en los primeros siete días de su vida, siendo tán fijo el término, que pasado sin que acometa el accidente, queda por lo común asegurada la criatura. Se creía incurable, habiendo sido ineficases todos los esfuerzos y remedios que usaron los antiguos para evitar la muerte de los pacientes, la cual rara vez dejaron de experimentar en el término expresado, y los que escapaban morían infaliblemente a la edad de 7 o 21 años en que le repetía; pero instroducido el uso del aceite de palo, conocido también como aceite de canimar y bálsamo de Copayba, y aplicando al recién nacido en el corte del cordón umbilical, luego que se hace esta operación, una dosis como la que se viene en aquellos dominios por medio real de la moneda corriente, no hay ejemplo de que en Cuba haya acometido el accidente a niño alguno a quien se aplique el preservativo. Y deseando el Rey que su uso se propague en beneficio de la humanidad y de sus amados vasallos de esos dominios de Indias, donde es casi general este mal e iguales los estragos que causa, comunico a VS de su Real Orden esta noticia, a fin de que la haga publicar en ese distrito, avisando oportunamente los efectos que se experimentan si se adopta el específico. Comunico a VS para que por medio de las noticias de esa ciudad se les haga saber a los facultativos y parteras que hubiere en ella este importante descubrimiento a fin de que logre la humanidad con la práctica de él, el beneficio que se le puede proporcionar, haciéndolo publicar. Oficio del gobernador Sobremonte al Cabildo de Mendoza, Córdoba 8/12/1795. (X,EC,C51,D128)

En la sesión del Cabildo de Mendoza del 3/1/1795, dijeron que por cuanto se acaba de informar que en la casa de Francisca Sebios, se halla dicha señora y varios domésticos suyos, acometidos de la enfermedad de Lepra o mal de San Lázaro, y que igualmente se ha visto andar vendiendo pan por las calles, el pan que se ha beneficiado aun por uno de los contagiados de dicha enfermedad, de que pueda resultar su funesta propagación en esta virtud, a fin de tomar con tiempo las providencias correspondientes de impedir los progresos a tan horrible enfermedad; el Cabildo ordena mandar al doctor José Pintos da Silva, médico de esta ciudad, para que proceda a hacer el más exacto reconocimiento en dicha casa y en la de los vecinos. Firmado por José Marcos Aragón y Bernardo Ortiz, el acto es certificado por el escribano Pedro Pablo Videla. El Dr Silva se hace presente en la casa de Francisca el 22/1 y constata el contagio y declara que la enfermedad está avanzada y no la puede curar, tanto en Francisca como en un hijo suyo, a su vez, Francisca declara que su marido y un hijo murieron del mismo mal, el Dr Silva declara, que María Videla se ha contagiado de Francisca; por lo que recomienda separarla y llevarlas a un lugar alejado de la ciudad, siendo esta enfermedad la única de todas que el Hospital General no recibe a los pacientes por lo contagiosa. El 10/2 el Dr Silva certifica el contagio de Francisca y también de María Peralta, y aconceja llevarlas a un paraje a 4 leguas fuera de la ciudad, llevando uno o dos asistentes que les sean muy precisos, con el debido régimen que el doctor les imponga. (X,EC,SG,C32,D20,2)

En una carta que le envía Juan Morel desde el Fuerte de San Carlos a Josef Amigorena el 18/2/1795, le dice que las aguas al siguiente día de haber marchado Vuestra Majestad para esa (Mendoza), siguieron con más continuación que antes, pero ayer y hoy, ha hecho buen tiempo y los catarros, costado y guarapalo. (X,EC,C70,D18)

Reunido el Cabildo de Mendoza el 23/1/1796, dijeron que tenían noticias que en el barrio de San José en las casas de María Arguello y Francisca Sebios, existen algunos individuos que adolecen del mal de San Lázaro (lepra), y con atención que el referido accidente puede ser perjudicialísimo siempre que se dilatase como es regular, mandaron peritos y practicando un reconocimiento prolijo del expresado barrio y casas mencionadas, certifiquen el número de contaminados y los manden expulsar. (X,EC,SG,C17,D11,5)

El Dr Silva y el Dr Aguirre declaran el 30/1/1796, que Francisca Sebios y Maria de Arguello se hallan contagiadas del mal de San Lázaro en último grado casi mortal. El 25/2 se le ordena a Maria y Francisca que en el término de 15 días deben dejar la ciudad, junto a algún familiar que designen los peritos, ya que se hallan contagiadas de la Lepra Lazarina, y que sean expulsadas a un paraje que nadie sepa de su existencia, según orden de Nicolás Corbalán y Manuel Ignacio Molina. El 6/4 María de Arguello le escribe al alcalde Molina, y le dice que hallandose enferma del mal de San Lázaro se le ordenó salir a extramuros de la ciudad y en donde actualmente se halla, y teniendo la posibilidad de pasar a Buenos Aires a fin de curarse, es que solicita pasar por su casa y ordenar sus papeles, solicita permiso para hacerlo; el que le es negado. El 2/7 Francisco Saez, yerno de María, dice que hace 5 meses que ella salió de su casa, y que se ha estado curando con medicinas que le vinieron de Santa Fe y Buenos Aires, se ha notado una mejoría, por lo que solicita se le envien los médicos para una nueva revisación; el Cabildo le ordena al Dr Silva y al Dr Aguirre que pasen a ver a María. El 8/7, los facultativos se apersonan en los María y viendo su mejoría le permiten regresar a su casa. El 20/8 los alcaldes Molina y José Sotomayor, el regidor Bernardo Ortiz y el alguacil Rafael Bargas, le prohiben el ingreso a la ciudad por lo que su yerno solicita que se envíe a Mauricio Roa, Segundo Cirujano de la Real Armada Cataluña del Real Colegio de San Fernando en Cadiz, Médico Cirujano y Visitador General del Reino del Perú por el Real Tribunal de Protomedicato de Lima, que al día de hoy se encuentra en Mendoza; el 26/8 Roa visita a María y declara que supo que se halla contagiada con la enfermedad de elefantosis o mal de San Lázaro y por cuya razón se halla expulsada de la ciudad, que junto al Dr Aguirre pasaron a las 5 de la tarde por el rancho distante 2 leguas, y al llegar vimos a María sentada en el estrado de dicho rancho, pasé a revisarla y le hice el exámen de pulso e inspección de su fisonomía, el estado de su lengua que se halla despejada, con algunas manchas en su rostro, dan a entender que tiene la enfermedad elefantica o lazarina por los síntomas que presenta, según su informe del 1/9; el 6/9 el Dr Aguirre emite su informe respecto de María, el 10/9 María es autorizada a regresar a casa. (X,EC,SG,C32,D20)

Muy Ilustre Cabildo, Maria de Arguello viuda del finado José Peralta de este vecindario, en la mejor forma que de derecho proceda ante VS parece y dice: que ha los fines que pueda convenirle se ha de servir la justificación de VS mandar se le de un testimonio de el expediente obrado acerca de su enfermedad, por los informes que de ella han hecho los médicos José Igancio Pintos Dasilva y Narciso Aguirre, como de conjuntas providencias que VS se sirvió tomar en vista de las certificaciones que los expresados profesores hicieron. Por tanto y haciendo el más conforme pedimento: pido y suplico se sirva proveer como llevo pedido que es justicia que imploro y para ello. Maria Arguello, certificada por el escribano Pedro Pablo Videla en Mendoza el 18/2/1797. (X,EC,SG,C32,D20,1)

A raíz de una licencia pedida por Juan de León, Comandante del Fuerte de San Carlos, su reemplazo es el capitán Ignacio Escalante según oficio del 26/7/1799; en la que también declara que no podrá disfrutar de ella, por los grandes dolores en sus partes (íntimas) y una furiosa detención de orina, por la que se está medicinando y que no haya alivio, pide que Escalante lo reemplace por un tiempo más. (X,EC,C59,D31)

Reunido el Cabildo el 27/9/1800 y enterados que venía una partida de negros bozales para pasar a Santiago de Chile y que estos venían contagiosos y en cuya virtud, por lo que mandaron que se detuviese el tropero que los conducía en el paraje la Vuelta de la Ciénaga, se dispone que no entren a la ciudad. (X,EC,SG,C18,D1,23)

Juan Morel desde el Fuerte de San Carlos le escribe a Faustino Ansay el 24/6/1803, y le dice que con motivo de irse propagando con fuerza la peste de viruelas, le avisa que sería buena venga Cándida a inocularle a los pequeños, trayendo para ello dos o tres almudes de cebada y algunos otros refrescos para prepararlos con anticipación, no demorando mucho su venida. En la actualidad ha caído un hermano de Hurtado, su mujer y un hijo o hija de Malla. (X,EC,C71,D73)

Certifico que he reconocido al soldado Manuel Valenzuela, que además de la incomodidad que padece del dolor de estómago, se halla infectado de gonorrea, y como esta incurable enfermedad se exime de andar al sol, al frío, es que solicita su baja. (X,EC,C81,D23)

En la sesión del Cabildo del 14/12/1805, habiéndose recibido oficio el teniente de protomedicato José Ignacio Pintos da Silva para inhibir seriamente la práctica de la inoculación de la virguela natural que estaban verificando muchas personas de la jurisdicción a causa del mal éxito en la vacuna que antecedentemente se ha puesto en esta ciudad, experimentado por haber sido falsa muchos vacunados el volver a padecer de la natural, y que conviniendo desimpresionar la desconfianza y temor que han concebido por dicho mal éxito para no deber esperar los ventajosos efectos que promete la verdadera vacuna tan recomendada por su Majestad y adoptada por las sabias providencias del actual Virrey (Sobremonte). (X,EC,C18,D6,51-34;C32,D36)

jose de san martin El gobernador San Martín emite un bando el 12/11/1814 para combatir la rabia y, ordena que, dentro del término de 24 horas contadas desde la publicación, se matarán todos los perros que hubiere en la ciudad y sus arrabales, y en 48 horas los que existan en la circunferencia de cinco leguas de la ciudad. Se excepcionan de ser muertos solamente lo que estuvieren amanzados dentro de las casas de sus propietarios. (X,EI,C283,D21)

El 17/12/1814 el gobernador San Martín, convencido que en nuestro estado político uno de los primeros cuidados del Gobierno debe ser el aumento de la población, y conservación de los habitantes del Hemisferio Americano, para que haya brazos suficientes al cultivo de la agricultura y ejercicio de las artes y comercio, al mismo tiempo que no falten quienes presten sus pechos al tirano que intenta oprimir los sagrados derechos de nuestra civil libertad que con gloria sostenemos; y viendo que las peste de viruela consume una porción preciosa de aquellos en esta Provincia, sin más causa que el no querer permitir bien por preocupación o ignorancia los Padres de familia, se los ocurra con único específico de la vacuna, capaz de contener sus estragos, y que ha sido descubierto con demasiada utilidad, ha venido en ordenar se establezca una Junta compuesta de los facultativos Juan Isidro Zapata y Anacleto García, para que éstos, instruyendo en el modo de administrarla a 8 Reverendos Religiosos, que se han prestado gustosos a propagarla por toda la provincia, haciendo en ello un servicio relevante a la humanidad y al Estado, lo verifiquen en esta Capital bajo las instrucciones que han acordado al efecto. Y para que no quede ilusorio lo dispuesto, ordeno y mando lo siguiente (X,283,22):

1º) Los miércoles de cada semana se presentarán en casa del facultativo Dr Anacleto García, desde las cinco hasta las siete de la tarde, a vacunarse todo individuo sea de la edad, esclavo o condición que fuere, que no hubiere pasado la viruela o recibido la inoculación.
2º) Para poder obligar a los que por un abandono de si mismo o por una pura preocupación no den cumplimiento al anterior capítulo, los respectivos Decuriones de los Cuarteles de la Ciudad y arrabales, tomarán una razón de los que existan en ellos sin la vacuna con expresión de los propietarios e inquilinos, y la pasarán a los facultativos encargados para compelerlos en caso necesario.
3º) Como la conservación del fluido no es menos interesante que su propagación, se servirán los Señores Curas Párrocos dar mensualmente una noticia exacta a dichos facultativos de los niños que se bauticen en sus Parroquias con expresión del Barrio, Casa, y nombre de sus padres, para que recibiendo la vacuna de ad invicen se conserve y pueda trasmitirseles de brazo en brazo.
4º) Luego que haya la suficiente vacuna se designarán por números los Cuarteles que correspondan a cada uno de los dos Departamentos que han de formarse de la Ciudad, y sus arrabales, para que ocurran los vecinos de ellos a la respectiva casa del Facultativo encargado de la operación, y se anunciará por Cuarteles al Público.
5º) Encargo muy particularmente a los Padres de familia el cumplimiento del Capítulo primero de este bando como tan interesados en la conservación de sus hijos. Los Señores Curas en la parte que les corresponde no dudo pongan de su parte todo esmero y exhorten a sus feligreses, por el bien que resulta a la humanidad e igualmente advierto a los Decuriones que serán responsables a este gobierno sino ejecutan lo prevenido en el Capítulo segundo.

En un oficio del gobernador San Martín al Cabildo de Mendoza del 19/9/1816, le solicita tenga a bien demostrar un generoso agradecimiento al padre Domingo Coria, quien por el lapso de 2 años ha vacunado a la población y, que, casi ha exitinguido la pandemia de viruela en la provincia. (8,T4,153)

En marzo de 1868, se presentan algunos casos de cólera y en mayo, la epidemia es controlada.

El 9/12/1886 con la muerte de un vecino comienza una nueva epidemia de cólera y el 15/12, el intendente de la ciudad Luis Laggomaggiore aconceja a los vecinos hacer hervir el agua antes de consumirla y cuidar los hábitos alimenticios. Para el 19/2/1887, la epidemia es controlada pero deja un saldo de 2.320 fallecidos.
Bibliografía
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